MERCOSUR y la Unión Europea: la evolución del acuerdo comercial y su racionalidad

Hay varios motivos para tener un acuerdo bilateral entre los bloques de la UE y Mercosur. No obstante estos motivos han cambiado a lo largo de veinte años al compás de la evolución de la economía.

En este contexto, el Acuerdo Marco de Cooperación en 1995 entre el EU y MERCOSUR ocurrió simultáneamente con una expansión de la zona europea hacia el este. Tres países (Suecia, Finlandia, y Austria) fueron agregados a la zona para componer de 15 países en total. Anteriormente el 42% o cinco de los 12 países tenían vínculos culturales y económicos con los países de MERCOSUR. Entre estos países europeos yo considero estos los siguientes países: España, Francia, Italia, Portugal, y el Reino Unido.

Cada vez que la UE se expandió al este, los motivos culturales para el acuerdo eran cada vez menores. Creo que un incentivo para el acuerdo entre la UE y MERCOSUR fue para llevar a cabo una estrategia privilegiada para los países excolonizadores. Estos países pudieron servir como los destinos intermodales para un creciente comercio entre la zona europea y los países de MERCOSUR. Estos tenían las ventajas de la geografía, experiencia previa de comercio, y, en dos casos, un idioma compartido.

Al principio, los cuatro países de MERCOSUR y los quince de la UE tenían sus asimetrías comerciales. La idea original era que los países sudamericanos podían abastecer a los quince países de la UE con bienes agrícolas y minerales (“bienes primarios”). En cambio, los europeos podían abastecer al mercado sudamericano con sus bienes industrializados y de valor agregado.

Me parece que esta relación hubiera extendido los vínculos coloniales entre “las madre patrias” y sus colonias nuevamente de forma implícita. El acuerdo se presentó en un momento oportuno, debido a que había un desencanto general con el modelo de la industrialización por sustitución de importaciones (“ISI”). Los líderes de estos países se alejaron de CEPAL y abrazaron los conceptos del consenso de Washington.

También existe otro problema perpetuo dentro de América Latina. Este problema es la actitud de las elites y como ellas se perciben como actores exógenos en sus propios países de nacimiento. Lamentablemente el orgullo de las elites desempeña un rol destructivo debido a que sus intereses a veces no está en constancia con las políticas para desarrollar sus países de nacimiento. En términos más francos, un aumento de comercio con el continente viejo no siempre fue buscado como una manera de mejorar el bienestar general de la población sudamericana, si bien para conseguir bienes de lujo o para proporcionar un sentido de orgullo y sentirse “mejor que el resto”. Hay que tener orgullo de ser argentino, boliviano, brasileño, paraguayo, uruguayo, y venezolano. Es triste aquellos que venderían su patria por acceder al antiguo continente.

Afortunadamente, el panorama ha cambiado mucho desde los primeros intentos para llegar a un acuerdo comercial en 1995. Hay una publicación del Banco Interamericano de Desarrollo titulado “La Negociación MERCOSUR-Unión Europea a Veinte Años del Acuerdo Marco de Cooperación: Quo Vadis?” ” Esta publicación explica bien como la situación hoy en día es muy distinta al plan original entre los dos bloques. Ahora MERCOSUR no está dotado apenas en recursos agrícolas sino también de combustibles debido a la incorporación de Venezuela y luego Bolivia a la zona y la exploración de reservas por parte de los gobiernos de Argentina y Brasil. Hay proyectos de energía hidroeléctrica que pretenden incorporar los sectores energéticos de Argentina, Brasil, y Paraguay.

En Europa, diez estados nuevos fueron agregados a la zona en 2004, justamente el mismo año que hubo una transitoria interrupción. En este año el porcentaje de países con fuertes vínculos con América Latina disminuyó hasta apenas el 20% o 5 de un total de 25 países. Ahora la toma de decisiones es más difícil debido a que hay muchos actores europeos que tienen que aprobar un acuerdo.

Con la incorporación de los países de Europa Oriental, Europa Occidental tuvo que enfrentar el desafío de homogeneizar todos los estándares dentro de su propia región. El enfoque se trasladó a la agenda con enfoque casi exclusivo a la comunidad europea.

En 2010 arrancaron de nuevo las negociaciones en otro momento oportuno. La UE no pudo recuperarse económicamente sin exportar productos debido a la debilidad de la demanda interna europea. En un intento de salvar sus industrias, los europeos querían asegurar su ventaja comparativa sobre los países de MERCOSUR. La presencia creciente de China también les asustó (p. 25). No obstante, para los sudamericanos una integración económica plena con cualquiera de los dos no habría sido una acción responsable.

En acuerdo con Helpman y Krugman (1985) la ventaja comparativa sólo existe cuando el comercio existe entre países que intercambian bienes diferenciados. Este comercio sólo es posible porque los países son parecidos en su nivel de desarrollo y tienen gustos similares. También hay un proceso de aprendizaje y un intercambio de ideas. Por supuesto este intercambio es mucho menor cuando un país exporta apenas soja e importa todo lo demás.

No me opongo a los acuerdos comerciales en general ya que es evidente que cualquier acuerdo ayudará a las partes a especializarse y fortalecer algunas industrias. Una posibilidad para los países de MERCOSUR es empezar a exportar bienes agropecuarios procesados, así pueden agregarle valor antes de exportarlos (p. 49, 51). Los países europeos podrían conseguir un mayor mercado para sus productos farmacéuticos, químicos, maquinaria y equipo, vehículos automotores, y otros materiales de transporte (p. 51).También podrían continuar produciendo vinos, aceites de oliva y bebidas alcohólicas, aunque estos productos no son fundamentales para la alimentación.

Cabe preguntarnos si una especialización total estaría bien para un país. En teoría, podría parecer bien que un país no tiene un sector agrícola y todo está dirigido a servicios y a la generación de capital. Sin embargo, durante una crisis, los mismos países sin los recursos alimenticios serán los primeros para someterse a la hambruna.

Los riesgos se multiplican cuando su socio de un bien “necesario” vs. “deseado” está ubicado en el otro lado del planeta. Lo importante es que todos los sectores existen por lo menos en un grupo de países vecinos. Este tipo de comercio es más sostenible y viene con un grado menor de riesgo.

Aunque los costos explícitos de transporte pueden bajarse a lo largo de tiempo, los riesgos todavía están presentes. El uso de finanzas y de pólizas de seguro puede mitigar estos riesgos, pero los dos dependen también en algunos supuestos (ej: el mantenimiento del sistema actual anticipan una crisis de menor escala, al nivel nacional o regional.) Vale la pena leer un estudio publicado por Deutsche Post.

Hay que pensar si los mercados nacionales que componen el bloque de MERCOSUR están suficientemente ligados entre sí para considerar un acuerdo comercial con UE. Ya los miembros de MERCOSUR requieren un plazo de tiempo, tal vez de duración indefinida, para alcanzar el mismo “grado de desarrollo” como los estados europeos (42, 46).

Dentro de un bloque de comercio, cada país puede desempeñar uno o más papeles durante la misma cadena de abastecimiento. Todas las regiones y todos los países pertenecientes están ajustándose a la nueva realidad, intentando aprovechar de sus dotaciones únicas. En otros términos los países están en busca de establecer el equilibrio nuevo. Si hubiera un acuerdo entre la UE y MERCOSUR antes que este proceso ocurra dentro de MERCOSUR, los países sudamericanos pueden acabar desempeñando roles subordinados a la UE en vez de asumir roles complementarios. Sería una pena renunciar así la autonomía sudamericana y la oportunidad de finalmente abastecerse con sus propios recursos entre socios, amigos, e iguales.

Vale la pena destacar que hay lugar para una intervención gubernamental que ampare una nueva industria. Todas las potencias previamente eran proteccionistas. Una vez que aseguraron un lugar de primacía, insistieron en el libre comercio para forzar a “los países en desarrollo” adoptar sus reglas, patentes, y sistemas. Anteriormente yo escribí un poco de lo que encontré sobre estas ideas: Reclaiming Development (en inglés) y Kicking Away the Ladder (en español).

Con el tiempo vamos a ver si los múltiples acuerdos de libre comercio beneficiarán o perjudicarán a los firmantes. México es un caso excepcional debido que el país tiene la mayor cantidad de dichos acuerdos en América Latina. Me gustaría encontrar literatura que hable de un punto de saturación o “de equilibrio” para estos acuerdos de comercio libre.

También sería útil debatir si las negociaciones para el acuerdo de libre comercio siempre fueron hechas con transparencia. Generalmente hay un montón de información sobre las negociaciones pero a final de cuentas hay un lío que apenas los especialistas pueden seguir y entender. Basta tener una tabla con categorías para monitorear donde está el país o bloque en el proceso de alcanzar el acuerdo. Véase el ejemplo de Turquía como país candidato para la UE.

Por ende, soy seguidor de Dani Rodrik en Project Syndicate y ahora por su propio sitio. Por coincidencia, en su última publicación, él expuso las diferencias entre el comercio dentro de un país y entre países. Habrá que recordar que un acuerdo comercial entre dos bloques de países sería el extremo de este concepto. Rodrik nos dice que hay mucho más grados de libertad mientras dos países están ajustándose a un nuevo acuerdo de comercio libre. Los gobiernos pueden actuar de maneras no anticipadas, lo cual puede alterar los beneficios esperados de tal acuerdo. Para el acuerdo entre la UE y MERCOSUR, la situación está aún más complicado debido que hay una propuesta para que los países sudamericanas pueden adoptar medidas económicas de armonización a tasas distintas.

Él también explicó sus reservaciones sobre la ATCI (“TIPP”) anotando las diferencias en medir los beneficios previstos de un acuerdo de comercio. Es curioso leer como un acuerdo propuesto entre dos zonas “desarrolladas” puede no producir tantos beneficios a los consumidores y el “GDP” como fue calculado. Si estamos de acuerdo con Helpman y Krugman (1985) ahora ponemos en duda la racionalidad de un arreglo más armonizado entre la UE y MERCOSUR, dos regiones muy distintas ahora más que nunca.

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2 responses to “MERCOSUR y la Unión Europea: la evolución del acuerdo comercial y su racionalidad

  1. Buen artículo, pero debes tener más en cuenta el factor político de Mercosur que se volvió presa de medidas proteccionistas, además de estar influenciada por el socialismo de Venezuela.
    Mientras que es probable que las organizaciones subregionales como MERCOSUR continúen, es poco probable que se conviertan en instituciones poderosas, y unificadas. Esto hace probable que las relaciones con actores externos se llevarán a cabo de manera bilateral: los miembros del bloque comercial sudamericano de Mercosur, prohíben a sus miembros firmar individualmente acuerdos de libre comercio con Estados Unidos, la Unión Europea u otros bloques externos.

    Personalmente considero más eficiente la Alianza del Pacífico (México, Colombia, Perú y Chile), entidad que promueve el libre comercio como un bloque sólido y con negociaciones conjuntas con las economías más grandes del mundo. Sus países miembros ya cuentan con un Tratado de Libre comercio con la UE y Estados Unidos y ha traído enormes desafíos y oportunidades a todos. Es probable que quien resulte presidente de Estados Unidos en 2016 promueva una integración más avanzada con la Alianza del Pacifico que con Mercosur promoviendo un área de libre comercio en el continente.

    • Camilo, antes de más, gracias por compartir tu opinión conmigo. Aunque no estoy de acuerdo, valgo lo que me dices.

      Voy intentar a responder a cada una de tus ideas. Antes, me gustaría sugerir que leas un libro titulado Retirar la escalera: La estrategia del Desarrollo en Perspectiva Histórica escrito por el autor sur-coreano Ha-Joon Chang. En resumo, lo que el libro expone es que antes que un país se hace poderoso, ello utiliza medidas proteccionistas para asegurar una ventaja. Solamente después el mismo país se haría el principal defensor de un sistema establecido por si mismo.

      Chang nos cuenta lo que dijo Friedrich List sobre el libre comercio:
      “…List argumenta que el libre comercio es beneficioso entre países con niveles similares de desarrollo industrial (razón por la cual abogaba firmemente por una unión aduanera entere los Estados germánicos: Zollverein), pero no entre países con diferentes niveles de desarrollo. Como muchos de sus contemporáneos de países que estaban intentando alcanzar a Inglaterra, sostiene que el libre comercio beneficia a Inglaterra pero no a las economías menos desarrolladas. Reconoce, por supuesto, que el libre comercio beneficia a los exportadores agrícolas de esas economías, pero ello en detrimento de sus fabricantes nacionales y, por lo tanto, en detrimento de la prosperidad económica nacional a largo plazo” (37).

      Concuerdo en que tú dices sobre Venezuela y el factor político de Mercosur. Sin embargo, lo que importa sobre Venezuela es que los otros países de Mercosur pueden exportar e importar bienes de Venezuela con más facilidad. En particular Brasil puede absorber la economía venezolana por asegurar que las industrias venezolanas juegan un papel en varias cadenas de abastecimiento dentro de MERCOSUR. Una vez que la economía venezolana está ligada a los otros, su economía y a su vez su sistema político también va favorecer medidas más moderadas.
      Habrá que recordar que los Estados Unidos aprobaron mucha legislación “socialista” antes de la primera guerra mundial para que muchos sectores de su población puede disfrutar una mejor calidad de vida. Aunque que estas medidas socialistas no produjeron resultados monetarios de inmediato, sus efectos nos beneficiamos a medio y largo plazo. Piensa en regulaciones sobre la limpieza de comida antes de venderlo, restricciones contra el trabajo infantil, obligaciones educativas, un aumento de la edad mínima para comprar algunos productos, y la construcción de las autopistas a través del pueblo. Si no hubiéramos implementado restricciones, nosotros habríamos tenido una calidad de vida mucho inferior hoy en día. Qué pena es que en estas últimas décadas nuestro gobierno ha olvidado en invertir en su gente.

      MERCOSUR no tiene que convertirse en una institución poderosa en el escenario mundial, Brasil ya lo haría solo. Lo que MERCOSUR tiene que hacer exitosamente es fomentar el crecimiento de algunas industrias más sofisticadas (de tecnología, valor agregado, etc.) dentro del bloque. El tamaño mayor de MERCOSUR aportaría otra oportunidad para experimentar con la industrialización por sustitución de importaciones porque hay más competición en personas para comprar y vender bienes.
      Este acto en sí mismo hará la región más unificada. Cabe destacar que también hay fortaleza en ser capaz de dirigir su propio destino por actuar en vez de responder a los cambios en otra parte del mundo.
      En mi opinión, está bien que MERCOSUR actúa como una unidad. Generalmente yo no estoy de acuerdo con casi ninguna política argentina. No obstante, esta vez los argentinos están ciertos en reconocer las desventajas de firmar un acuerdo bilateral con la UE, o aún los Estados Unidos. Desafortunadamente, yo no creo que los argentinos están oponiendo los acuerdos comerciales por esta razón, si bien por resentimientos de caer en segundo lugar atrás de Brasil.

      Me gusta de la Alianza del Pacifico, pero me da risa como las noticias la trata como un milagro y “el ejemplo cierto” para América Latina. Pienso que el acuerdo comercial está bien a corto plazo, pero México va salir como el ganador a largo plazo. Espero que por lo menos Colombia puede conseguir otorgamientos para reunir el país estructuralmente. No estoy pesimista del futuro colombiano porque tanto los Estados Unidos y Brasil tenían poblaciones grandes de colombianos viviendo en sus países. Las diásporas colombianas van moderar las consecuencias que resulten de la abertura comercial.

      Por ende, el crecimiento lento, pero planeado y sustentado por inversiones a largo plazo, es mucho superior que las tasas rápidas de crecimiento que acabaran en una crisis económica. También cabe destacar que es fácil crecer en términos porcentuales cuando su economía es chiquita o muy subdesarrollada (el caso peruviano). Estos países de la Alianza del Pacifico están importantes porque ellos son abastecedores de materiales primas y son una “cobertura” y una defensa premeditada de una Sudamérica mas unificada y independiente.

      No es sobre la cantidad de los acuerdos comerciales sino la calidad de cada uno.

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