Soberanía Alimentaria: una crítica

Acabé de leer el libro de Gustavo Duch titulado No Vamos a Tragar, Soberanía Alimentaria: una alternativa frente a la agroindustria.  (Compré mi copia en ésta librería.) La verdad es que me interesa mucho éste tema, pero no me gustó mucho de la manera en que el libro fue escrito. Pienso que el libro habría sido más efectivo si lo hubiera estado escrito en una forma menos guerrillera contra la industria agroindustria y más sobre cómo podemos buscar una alternativa para superar la situación. A su mérito, él asumió una actitud más agradable hacia los fines del libro.

El argumento principal es que la seguridad alimentaria de los países (y los campesinos que viven en ellos) disminuye en respuesta a la monocultiva introducida por la agroindustria. Él mencionó una plétora de razones porque hay una asociación entre las dos variables. (Será bien buscar más trabajos empíricos que definen una correlación entre los dos.) Voy enfocarme en resumir los cinco argumentos que yo creo son los más importantes:

1) Anteriormente sí había un mercado por los cultivos pero no todos fueron destinados a vender. Hoy en día el mercado de especulación determina un valor por todos los cultivos mientras tanto artificialmente creando una escasez de ellos. El precio final del producto ya no está determinado por la disponibilidad del bien sino por la creencia que una cosecha será disponible al fin de la temporada.

2) La empresas de la agroindustria no tienen en cuenta la bienestar general de las personas que consumen sus productos ni ellos que viven en áreas donde los cultivos están cosechados. Tampoco las empresas saben cómo utilizar la tierra eficazmente al largo plazo. Los fertilizantes y pesticidas mejoran el rendimiento de la tierra, pero la disminuye al largo plazo. También el término ¨monocultura¨ implica la ausencia de una producción complementaria de múltiples cultivos en la misma finca. A veces un cultivo protege y beneficia otros, lo que es una forma eficiente (y más barato) para rendir una buena cosecha.

3) Las empresas buscan un mayor rendimiento y no están internalizando las externalidades de sus acciones. Hay muchas efectos negativos que vienen desde sus modos de producción y cadenas de abastecimiento. Un ejemplo es el precio de gasolina actúa como un subsidio para trasladar los cultivos desde un rincón del mundo hasta otro. Debido a la disponibilidad y bajo costo de gasolina, podemos recibir los productos agropecuarios fuera de temporada o que no pueden estar producidos en el mismo clima. Cuando el precio de gasolina sube, será evidente la ineficiencia del sistema.

Aún más sorprendente fue como Gustavo calculó que casi la mitad de la comida producida está desperdiciada antes de entrar las bocas de personas de la consumen.

4) El consumo del cultivo no es local. En acuerdo de las ideas de David Ricardo y del modelo Heckscher-Ohlin, eso no debe importar mucho. En teoría, será más eficiente si los países se especializan en la producción de pocos o único cultivo para que ellos podrían maximizar sus ventajas comparativas y mejor respetar su “dotación natural” de recursos (o inputs).

El problema es que no estamos hablando de carros ni juguetes. Al poner “la comida” en el mismo nivel de los bienes durables, ya tenemos un problema. Hay otro valor que no responde al precio, dado que los cultivos satisfacen un necesidad básica – la sobrevivencia de un ser humano.

En equilibrio, es posible tener un especialización eficiente de cultivos. Cada país puede cultivar un puñado de alimentos dado sus ventajas comparativas. Aquí el problema no es lo que ocurre en equilibrio, si bien lo que sucede cuando el mercado no está equilibrado. (Además vale la pena destacar que el mercado raramente es equilibrado.) En el evento de un desastre natural, quiebra en relaciones internacionales o el estallido de plena guerra, la falta de alimentos traduce al hambre de muchas personas. Uno no puede abstenerse de comer como lo puede esperar a comprar un camiseta o carro nuevo.

5) Por ende tenemos que ser más creativas en cómo producir energía. La alternativa ofrecida por la agroindustria no es una alternativa sostenible a largo plazo. La empresas están acaparando la tierras y desplazan los cultivos anteriormente dirigidos a la alimentación humana para producir ahora combustibles para los carros. Eso es una forma de creer escasez artificialmente y incrementar el costo de comida. Desafortunadamente en los países que son los más fértiles, hay cada vez más hambruna.

 

El resume también me gustaría decir que yo no me acuerdo con el sentimiento general que está transmitido por el autor.

1) Me parece que él es un anti-capitalista total y tiene algunos comentarios muy contundentes contra mi país de nacimiento. Creo que sus argumentos habrían sidos diferentes si España fuese capaz de producir bienes agropecuarios a gran escala fuera de los arbolitos de aceite y el eucalipto en el norte. Nuestro tamaño favorece empresas agroindustriales.

2) “El derecho” es un término que no tiene el mismo sentido para las personas en varios pueblos. Sí estoy de acuerdo que la comida es un derecho de un ser humano. Sin embargo, debemos tener cuidado en ampliar el significado de “un derecho”. ¿Hasta qué punto debemos otorgar ¨derechos¨? Las personas que recomiendan una gran amplificación de los derechos humanos no tienen en cuenta las consecuencias de satisfacer todas ¨las necesidades¨. Dos de éstas es la eliminación de motivo para mejorarse y la falta de responsabilidad de sustentarse. La primera puede producir habilidades inferiores de la generacion previa y la segunda divorcia la persona de su sociedad, debido que no hay motivo para continuar a ser involucrado.

 

¿Hay lugar para un compromiso? ¡Por supuesto!

Un mundo compartido entre los productores pequeños y la agroindustria puede coexistir. Recomiendo que los países implementan políticas más claras y precisas al respecto de sus reservas de alimentos. Cada país puede determinar el mínimo de un cultivo dado que debe ser vendido a su propia población a un precio justo. Cualquier excedente puede ser vendido en el mercado libre a cualquier precio. También debe ser reglas sobre la cualidad de los alimentos vendidos a la población interna.

Así siempre puede ser una cantidad de cultivos que está sin ¨valor económico¨. Lo mismo debe ser hecho para el abastecimiento de agua y tierra por razones parecidas. Todas las ingredientes del mantenimiento de vida no deben estar transformadas a mercancías bajo de derechos privados.

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